Camilo Blanes: “No he perdido mi rumbo” | Gente y Famosos

El domingo 8 de diciembre se cumplieron tres meses de la muerte de Camilo Sesto y su único hijo y heredero universal Camilo Blanes, ha hablado en el programa Viva la vida de Telecinco donde ha contado cómo se encuentra y ha asegurado que no ha perdido el rumbo, a diferencia de lo que insinuó su madre, Lourdes Ornelas hace apenas dos semanas, cuando desveló que su hijo tenía problemas de adicciones. “Estoy bien, tengo días buenos y días malos como todo el mundo, pero bien en el fondo”, ha comentado. “Nunca se ha muerto nadie de mi alrededor y encima es mi padre. Ha cambiado todo, me ha dejado una serie de principios, de valores. Eso es lo que tengo de él, aparte de muchas otras cosas”, ha añadido.

Preguntado por el millonario patrimonio que tras fallecer su padre ha recibido como único heredero universal —varios millones de euros, una sociedad de compraventa de inmuebles, tres propiedades y los derechos de autor de todas las canciones que compuso el artista—, Blanes ha asegurado que tiene la cabeza bien amueblada. “No creo que cambie mucho por la herencia. Cambiará mi forma de actuar, pero será para bien. No creo que me compre un yate ni nada por el estilo. Voy a seguir siendo productivo artísticamente o como sea. No he perdido mi rumbo”, ha afirmado.

En los últimos días, su madre, Lourdes Ornelas ha hablado sobre Blanes y sus supuestos problemas de adicciones, asegurando que su hijo ha entrado en una espiral de alcohol y noches descontroladas. Después de que la revista Hoy Corazón captara a un Camilo Blanes deambulando por las calles del céntrico barrio madrileño de Chueca desorientado y sin apenas poder articular palabra, Ornelas no ocultó su angustia. Según contó ella misma a la publicación hace apenas dos semanas, el joven estuvo tres días desaparecido, no durmió en su casa y volvió “sin sus documentos, sin sus tarjetas de crédito y sin su teléfono”. Su madre se mostró entonces muy preocupada por la salud de su hijo porque teme que la vida repleta de excesos le esté pasando factura. “Ha pasado muchas veces y se volverá a repetir”, reveló.


Lourdes Ornelas y Camilo Blanes, por las calles de Torrelodones, el pasado septiembre.



ampliar foto
Lourdes Ornelas y Camilo Blanes, por las calles de Torrelodones, el pasado septiembre.

Esta situación no es nueva en la vida de Camilo Blanes. Ornelas confesaba que el joven ha estado en tratamiento en varias clínicas tanto en Madrid como en México, donde residía hasta la muerte de su padre, aunque en ninguna ha conseguido curarse, por lo que la madre del joven ha decidido recurrir a la vía legal para ayudarle: “He contratado a uno de los mejores abogados de España y voy a tomar cartas en este asunto”, revelaba Lourdes a la revista, que también afirmó que no está dispuesta a rendirse: “Soy una superviviente. Voy a luchar hasta el final con todas mis fuerzas para sacar adelante a mi hijo”.

Blanes tiene otra versión de los hechos. En declaraciones al programa de Telecinco este fin de semana, el hijo de Camilo Sesto ha asegurado estar “sobrio”. “He salido mucho pero nunca ha pasado esto. No sé por qué mi madre dice eso […] mi madre es como es, exagera algunas cosas y da entrevistas sobre ellas. Pero…un beso mamá, te quiero igualmente, no te preocupes”, ha sentenciado.

Blanes, de 36 años, nació de la relación que Sesto mantuvo con Lourdes Ornelas, una de sus fans. Ha vivido en México hasta la muerte de su padre, que falleció el pasado 8 de septiembre, a los 72 años por los problemas renales que padecía. Desde su llegada, Blanes se ha instalado en la residencia que el cantante tenía en Torrelodones y que ahora es de su propiedad. Su madre, que también vivía en México, no se ha separado de su lado y actualmente vive en otro piso situado en la misma localidad madrileña.

La relación entre padre e hijo siempre ha estado rodeada de misterio, en parte por las acusaciones que la propia Ornelas vertía sobre el cantante y su mal comportamiento como padre. Mientras que Blanes siempre se ha mantenido al margen y nunca se ha posicionado, ahora no duda en aclarar que él y Camilo Sesto siempre han estado muy unidos. “Quiero dejar claro que la relación con mi padre era muy buena y cercana”, ha insistido en sus declaraciones durante este tiempo.

Instalado en Madrid, Blanes hace vida normal. La gente de su entorno asegura que no es fácil ponerse en contacto con él y se necesitan entre siete y diez días para localizarle. Él sale con amigos y no tiene planes para moverse de España. Está a la espera del lanzamiento de su nuevo disco, que terminó de grabar hace unos meses y todavía tiene pendiente la creación del museo homenaje a su padre que se va a abrir en Alcoy, el pueblo natal de Camilo Sesto. Él mismo admitió en octubre que va a participar, aunque de momento todo está parado a la espera de que las partes se pongan de acuerdo sobre qué debe legarse al museo.

Source link

Jeffrey Epstein y Harvey Weinstein acudieron al 18º cumpleaños de Beatriz, la hija del príncipe Andrés | Gente y Famosos

El escándalo en el que está implicado el príncipe Andrés de Inglaterra, al que se relaciona con el magnate y abusador estadounidense Jeffrey Epstein, no para de crecer y sumar nuevos ingredientes. Ahora se ha sabido que no solo él tenía relación con Epstein, sino que toda su familia le conocía. Tal y como ha publicado el diario The Sun este fin de semana, el financiero estadounidense acudió a la celebración del 18º cumpleaños de la princesa Beatriz de York, la hija mayor de Andrés y Sarah Ferguson en 2006. Lo hizo acompañado de Ghislaine Maxwell y también de un personaje que, hasta el momento, no había estado implicado en este asunto: el productor cinematográfico Harvey Weinstein, acusado de agresión sexual por diversas actrices de Hollywood.

Era el 15 de julio de 2006 y el castillo de Windsor, a las afueras de Londres, se vestía de gala para celebrar la mayoría de edad de la primogénita de los duques de York. Lo hacía con una gran fiesta de estilo victoriano, con vestidos de gasa y tul y recargados peinados. Se trataba de una cena y una fiesta de máscaras inspirada en el año 1888, es decir, un siglo antes del nacimiento de Beatriz. Según el diario británico, la celebración habría costado casi medio millón de euros.

Entre los 400 invitados que se dejaron ver en los jardines del castillo entonces, posaron juntos Jeffrey Epstein, vestido con un uniforme blanco de la marina estadounidense con varias condecoraciones en la solapa; Harvey Weinstein, con un frac negro con pajarita blanca; y Ghislaine Maxwell, socia y amiga íntima del primero (y ahora en paradero desconocido), con una falda negra larga, una blusa de seda, máscara dorada y tocado de plumas rojas, que sonríe ante la cámara agarrada el brazo de Epstein. Su presencia en Windsor deja ver ya no solo la cercanía y familiaridad de los tres sujetos con los duques de York, sino también que el tercer hijo de la reina Isabel II no dudaba en mezclar a sus entonces amigos con la aristocracia y la realeza británica. “Es una tremenda falta de juicio, como mínimo”, explica al diario The Sun una de las fuentes vinculadas a esas imágenes. 

Aunque ni la soberana ni su esposo acudieron a la celebración, sí que estuvieron presentes su hijo menor, el príncipe Eduardo, y la esposa de este, Sophie de Wessex, así como Zara y Peter Phillips, hijos de la princesa Ana de Inglaterra. Además, acudieron rostros conocidos como los actores Demi Moore, Ashton Kutcher, la cantante Pixie Geldof o la celebrity Kelly Osbourne. De los invitados, unos 250 fueron a la cena, amenizada por la Real Filarmónica, y otros 150 se unieron más tarde para beber champán y comer más de 4.000 canapés. 

La presencia de Weinstein tiene sentido dado que su entonces novia y después esposa, la diseñadora Georgina Chapman, creadora de la firma Marchesa, era buena amiga de Sarah Ferguson. De hecho, ella fue quien creó el vestido azul que llevaba la princesa Beatriz esa noche. Chapman no posó —o al menos no se han visto imágenes hasta el momento— junto a Epstein, que fue amigo de Weinstein durante años.


La princesa Beatriz y Harvey Weinstein en un concierto en el Royal Albert Hall de Londres en octubre de 2007.



ampliar foto
La princesa Beatriz y Harvey Weinstein en un concierto en el Royal Albert Hall de Londres en octubre de 2007. Getty Images

Apenas una semana después de esta fiesta, el 23 de julio, Epstein fue detenido tras las primeras acusaciones, realizadas en 2005, por una menor de 14 años que afirmó que el empresario había abusado de ella. Por tanto, en ese entonces el magnate financiero sabía de la investigación, que ya estaba en marcha. Entonces, la Fiscalía de Nueva York acusó a Epstein de haber explotado a menores “particularmente vulnerables” y de ofrecerles dinero a cambio de sexo. El caso se cerró en 2008 y el magnate pasó 13 meses en prisión (aunque podía salir de ella 12 horas al día, seis días a la semana). Sin embargo, una década después la investigación continuó y el pasado 6 de julio Epstein era acusado formalmente de tráfico sexual de menores y conspiración, por lo que podía ser condenado a 45 años de cárcel. Cinco semanas después, se suicidó en su celda.

Ahora su nombre está asociado al del príncipe Andrés porque este fue uno de sus grandes amigos: viajó con él, se alojó en su mansión neoyorquina y compartieron fiestas. Una mujer llamada Virginia Giuffre asegura que cuando ella tenía 17 años, Epstein le obligó a mantener hasta tres veces relaciones sexuales con el duque de York. El príncipe Andrés negó ante la BBC haberla conocido, así como su cercanía con Epstein. Sin embargo, esa entrevista televisada fue poco creíble, y el príncipe acabó dejando sus funciones públicas y fue obligado a dar un paso atrás en su papel de representación a la corona. Ahora esa mala imagen y esas sospechas se asocian también y de forma definitiva a su familia, que queda aún más ensuciada por su relación con el depredador sexual Harvey Weinstein. Por el momento, Beatriz ha cancelado su fiesta de compromiso, ya que teme que haya demasiados paparazis a su alrededor. Habrá que esperar para ver qué ocurre con su boda, programada inicialmente para el próximo año.

Source link

Adara analiza su reencuentro con Hugo Sierra y Gianmarco Onestini

El pasado jueves fue una noche cargada de emociones para Adara Molinero. Y es que la ex azafata de vuelo se reencontró con los dos hombres de su vida. La ex concursante de ‘GH 17’ volvió a verse la cara con Hugo Sierra y Gianmarco Onestini. Tras pasar unos días, Molinero ha querido hacer balance de estos momentos tan emocionantes. Aunque la concursante tenía muchas ganas de ver a los dos, la sensación de Adara respecto a los encuentros fue muy diferente. Mientras pensó que arregló en parte las cosas con su marido Hugo Sierra, su encuentro con Gianmarco no fue tan bonito como se hubiera imaginado.

adara molinero gh vip 7

Telecinco


“Necesito una conversación más profunda con Hugo”, afirmó. “Quiero escuchar a Hugo decir de qué se ha dado cuenta. Me miraba diferente, me agarraba diferente… Quiero ver que lo que me ha dicho es realmente así. Las palabras se las lleva el viento, quiero actos, explicó a sus compañeras muy ilusionada. “Pensaba que vendría muy enfadado a reprocharme cosas y me he quedado en shock”, aseguró.

El descuido de Adara en 'GH VIP 7'

No obstante, respecto a su reencuentro con Onestini, la concursante se quedó con un peor sabor de boca porque no fue como ella esperada. “No le podía dar una respuesta porque no lo se ni yo. Necesito salir fuera y ver todo. Era muy precipitado todo. Cuanda salga y vea todo, seguro que me aclaro”, comentó. “Necesito tiempo y pensarlo todo con claridad. Fuera veré las cosas más claras seguramente”, sentenció.


Source link