historias ejemplares de mujeres que lo arriesgaron todo

1. Emprender a finales del siglo XIX

Francesca Abella
Francesca Abella – ABC

Pocos negocios pueden presumir de contar con 160 años de historia a sus espaldas, y menos de haber comenzado su andadura con una mujer al mano. Es el caso de Cerabella, una empresa cerera de Barcelona, fundada por Francesca Abella y que continúa hoy, cinco generaciones después con un negocio basado en un oficio en el que no ha podido el paso del tiempo. Sus ceras, según cuentan desde la empresa, llegan a los cinco continentes, y han colaborado con prestigiosos diseñadores.

Lejos de conformarse con el papel que la sociedad del siglo XIX le había preparado, como a tantas otras mujeres de su tiempo, Francesca Abella entró a trabajar en una cerería y fue tanta su determinación, que no solo aprendió a dominar y amar el oficio, sino que quiso abrir su propio proyecto, con ella al frente. Una rara avis en el momento histórico que le tocó vivir y donde no era frecuente ver a una mujer en primera línea de un negocio tradicionalmente regentado por hombres, pues el trato con la Iglesia era habitual.

Las velas que se forjaban en el obrador del taller que abrió Francesca en la plaza del Pedró tenían una doble misión, crucial en la ciudad condal: iluminar y dar servicio en los recuentes actos litúrgicos. Eran años en los que la iglesia era su principal cliente, cuando las velas eran un elemento clave y más que común en calles y hogares.

En esta aventura, Francesca lideró el negocio, pero no estuvo sola. Emili Oller, un joven 19 años menor que ella y también cerero de oficio, la acompañó. Por exigencia de la época, al casarse una mujer la titularidad del negocio pasaba al marido, explica Antoni Anglès, quinta generación de la saga de cereros: «Francesca era una mujer fuerte pero tuvo que poner la cerería a nombre de Emili pues la sociedad de entonces no aprobaba que una mujer liderara un negocio». Al quedarse viuda, la cerería volvió a llamarse Cerería de F. Abella o Cerería Abella, un guiño del destino pues su traducción del catalán guarda una estrecha relación con una de las materias primas más preciadas en el oficio y que es también símbolo del negocio desde entonces, la ‘abeja’.

Tras el fallecimiento de su fundadora, sin descendencia, la cerería quedó en manos de su sobrina, María Abella, una mujer de moral estricta que no solo libró con la llegada del alumbrado eléctrico, sino con la Guerra Civil y el Concilio Vaticano II, que mermó el uso de las velas en muchas celebraciones litúrgicas.

2. Ayudar a otras mujeres

La directora general de El Club Allard, Luisa Orlando, creó en 2019 su programa RSC de ayuda a la formación de mujeres en riesgo de exclusión social, centrándose en las que proceden de la República Dominicana. Cada año, cuatro candidatas encuentran trabajo y formación en la cocina del club, a cargo del chef José Carlos Fuentes, además de alojamiento cercano, una ayuda económica y el asesoramiento de Luisa.

El objetivo, según cuenta la propia Luisa Orlando es desarrollar laboral y emocionalmente a estas mujeres, «potenciando sus valores a través de una formación íntegra e inclusiva, que les ayude en su futuro profesional».

3. Una mujer de cuarta generación

Tras cuatro generaciones de la familia Horcher, Elisabeth Horcher ha tomado las riendas del emblemático restaurante familiar, referente de la alta cocina tradicional española y madrileña. Formada durante 10 años en Suiza, es madre de tres hijos, emprendedora y, según se define, «una mujer valiente al mando de un restaurante fundado hace más de 75 años que nunca antes había sido liderado por una mujer».

«He sido la primera mujer y estoy rodeada de hombres. Lo que más me ha costado es lograr cambios y avances en un negocio tan tradicional y consolidado como el nuestro. Pero hay que estar segura, creer y lanzarse. Y también aceptar la ayuda y el apoyo de tu equipo y de tu familia», cuenta Elisabeth.

4. Una directiva en un mundo de hombres

La directora creativa de Moon Diamonds, una de las mayores firmas de importación y exportación de diamantes del mundo, Ana Vítores, sabe que «lo normal» en este sector «siguen siendo los hombres», pero se muestra contenta con el hecho de que cada vez haya más entre las suyas y en puestos de dirección. Esta experta diamantera con formación en diseño de joyas explica en este sentido que «en España son muchas menos que en otros países, ya que las mujeres suelen ocupar puestos administrativos. Pero cada vez son más las que se ponen al frente de la dirección de empresas familiares, ya que es un mundo tradicional donde lo normal es que se vayan heredando este tipo de negocios».

5. Hermanas al frente

Ángela, Inés, Elisa, Elvira y Lucía han reformulado el concepto de empresa familiar. Son la tercera generación al frente de Familia Fernández Rivera; lideran a 120 empleados y tienen presencia en más de 70 países. Las bodegas Tinto Pesquera, Condado de Haza, Dehesa de la Granja y El Vínculo además del Hotel AF Pesquera conforman la estructura de un grupo que es referente en el sector enológico español e internacional.

Estas hermanas han adaptado la imagen de los vinos a los mercados actuales, pero, según cuentan desde el grupo, manteniendo la pasión por la artesanía, la tradición y el amor por la tierra donde nacen sus vinos. «Es nuestra forma de rendir homenaje a nuestros padres y abuelos, de expresar que caminamos hacia el futuro, pero sin perder de vista la historia que nos han inculcado», cuentan estas hermanas.

6. Emprendimiento latinoamericano

Liliana Briceño y Laura García son las creadoras de Latin People, una plataforma para impulsar a diseñadores emergentes y emprendedores latinoamericanos que llegó a Madrid el pasado mes de octubre. Aspiran a convertirse en socias de los emprendedores latinoamericanos para ayudarles a posicionarse y abrirse camino en el sector del diseño a nivel internacional.

«Creemos en el talento de nuestro país y de nuestra región. Si podemos aportar nuestro grnao de arena para que los diseñadores emergentes de hoy sean las grandes marcas del mañana, estamos haciendo país, cambiándole la cara a nuestra nación y construyendo un futuro mejor», explica Laura. «Aspiramos a mostrar con orgullo el talento de Colombia y Latinoamérica a otros mercados», añade su socia Liliana.

7. Un referente de belleza

Fundada en Madrid en 1953 con un concepto diferente y más glamuroso de una perfumería, Nadia se convirtió rápidamente en uno de los destinos de belleza más famosos del país. La idea de Alicia e Isabel Fernández es «traer lo más exclusivo tras una selección meticulosa en nuestros viajes a través del mundo».

Ellas guían la experiencia olfativa y sensitiva con sus perfumes,, cosmética y maquillaje premium. En sus dos boutiques de Madrid o en su tienda online estas dos entusiastas de la belleza asesorarán con su savoir faire y sus años de experiencia.

8. Una mujer al frente

El poder de la mujer en el sector vinícola es cada vez mayor. En un mundo que ha sido considerado durante muchos años «de hombres», las mujeres han ido copando los puestos de máxima relevancia. Especialmente en el caso de la D.O. Rueda cada vez nos encontramos con más enólogas, sumilleres, técnicas y dueñas de bodegas. Es el caso de Carmen San Martín, actual y primera mujer que preside la Denominación de Origen Rueda, compuesta por 70 bodegas en las que trabajan 3.000 familias.

Vallisoletana de 41 años, es Licenciada en Derecho por la Universidad de Valladolid, tiene un máster en Asesoría Jurídica de Empresas por el Instituto de Empresa en Madrid (2005) y un máster en Dirección y Gestión de Empresas Vitivinícolas, en la Cámara de Comercio de Valladolid (2010-2011). Comenzó su carrera profesional trabajando en banca hasta que en junio 2012 se incorporó a la bodega familiar y desde finales de 2017 es presidenta de la D.O. Rueda.

Según el último informe realizado por la consultora AC Nielsen, es la D.O. con mayor tasa de conversión a nivel nacional, más de la mitad de los que lo prueban se convierten en consumidores habituales, consolidando su liderazgo como «el blanco» más consumido, más recomendado y el preferido entre los consumidores.

9. Desde el campo gallego a toda España

Las mujeres empresarias son cada vez más conscientes de la necesidad de transmitir su testimonio al resto, a las que no se atreven a dar el paso o no sabrían como hacerlo. Es el caso de la familia Varela-Portas, que con su trayectoria como aval, ayudan a aquellas mujeres que lo están intentando a desarrollar su sueño. Sus huevos (o mejor dicho, los de sus gallinas) fueron los primeros que se produjeron, allá por el año 1997, por animales en libertad. «Fuimos contracorriente», comentaba a ABC Piedad Varela-Portas, la directora de Marketing y Comunicación de Pazo de Vilane. Es inciativa suya el proyecto «Emprender desde la raíz», que busca «trabajar con la persona emprendedora y ayudarle en su camino de emprendimiento desde el autoconocimiento».

Pazo de Vilane echó a andar en 1996, y durante los últimos 23 años ha visto cómo cada vez más, sus huevos camperos han ido llegando a más líneas de supermercados por todo el país. «En aquel entonces sonaba a locura, porque todo era industrial, y probablemente nadie nos hubiera dicho que era una buena idea, ha sido el tiempo el que nos ha dado la razón de que lo que nosotras pretendíamos en aquel momento, producir un huevo de una manera diferente, volviendo a cómo se producían antiguamente, artesanalmente», comentaba Piedad.

Consecuentes con su compromiso, han lanzado este año un proyecto en el que tres mujeres emprendedoras seleccionadas pasarán el fin de semana del 27 al 29 de marzo en Pazo de Vilane para conocer de primera mano su experiencia y se beneficiarán de un programa de mentoring de seis meses valorado en 4.000€. Tras el éxito de la acogida, no descartan que se repita pronto.

10. Salir adelante, empezar de cero

La filosofía de vida de Rocío Sacristán podría resumirse en una palabra repetida hasta el extremo: trabajar, trabajar y trabajar. La directora de Kohl Comunicación cuenta con más de treinta años de experiencia en el sector, y tuvo que encargarse de sus dos hijas pequeñas cuando enviudó con 32 años. Mientras las criaba, supo sacar adelante su carrera profesional. «Para ser libres hay que ser independientes económicamente», repetía como un mantra en una entrevista publicada en ABC. Habla de su negocio como quien habla de su familia, como si fueran tres sus criaturas, y puede que la clave de su éxito sea no haber tenido nunca miedo.

«Cuando enviudé, mi instinto de superación no venía determinado por mí, para vivir yo mejor, sino por mis hijas, que tenían 9 y 6 años, para que tuvieran un buen sitio donde vivir, una buena formación. Sabía que trabajando poco no iba a poder conseguir el dinero suficiente ni podría llegar hasta donde yo quería, así que por eso me repito siempre que fue gracias a ellas que yo esté hoy aquí», comentaba entonces desde su oficina, cerca de la plaza de Cuzco. «En el fondo -reflexiona- creo que hoy en día el problema está en que damos demasiado a nuestros hijos, no sienten que tengan que esforzarse», dice, enlazando la conversación que empezó siendo laboral, con sus reflexiones sobre la familia. «El esfuerzo y no tener nada es lo que hace que las personas nos esforcemos y consigamos nuestros objetivos», porque al final, la filosofía se la aplica tanto a su empresa como a su manera de criar a su familia.

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