Antoine Arnault, el heredero del imperio del lujo, se casa con la supermodelo Natalia Vodianova | Gente y Famosos

Va a ser una de las bodas del año. El anuncio del enlace de la modelo Natalia Vodianova y el empresario Antoine Arnault, director de comunicación y uno de los herederos del imperio del lujo LVMH, ha sido por completo inesperado. La pareja lleva junta desde, al menos, 2011, y siempre habían descartado una posible unión formal —más allá de sus dos hijos en común— cuando se les había hablado del asunto. Hasta ahora.

La top model rusa y el influyente francés han anunciado su compromiso a través de las redes sociales y como forma de felicitar el Año Nuevo. En su cuenta de Instagram y ante sus más de 2,4 millones de seguidores, Vodianova mostraba una foto abrazada a Arnault en la que llevaba un anillo con un gran diamante. “Este año ha sido precioso y para recordar. 2020, allá vamos”, escribía, junto a emoticonos de anillos y corazones. “No puedo esperar para celebrar el próximo año con todos a los que amamos”, decía, citando a su pareja.

Las vidas de Vodianova, de 37 años, y Arnault, de 42, coincidieron hace una década cuando los dos ya eran brillantes figuras en la industria de la moda, cada uno en su campo. Pero sus orígenes no podían haber sido más distintos; tanto que su encuentro es, al fin y al cabo, una casualidad del destino. La rusa nació en la ciudad de Nizhni Nóvgorod, entonces conocida como Gorki, de una familia muy humilde, como ella misma explicaba hace unos años en una entrevista a S Moda: “Eramos muy pobres. Nuestra principal preocupación era saber qué comeríamos el día siguiente”. Eran tres hermanas, una de ellas, Oksana, con autismo y parálisis cerebral, y salían adelante porque su madre se dedicaba a vender pasteles en un mercado local. 

Precisamente mientras ella misma vendía fruta en la calle fue descubierta por un agente de modelos y empezó a trabajar en una agencia. Después de aprender inglés en pocos meses, una de sus primeras decisiones fue mudarse a París, con solo 17 años. Allí arrancó su éxito, sus desfiles, sus muchas portadas en revistas de moda y sus contratos con marcas como Guerlain o Calvin Klein. En 2004 Vodianova creó la Fundación Naked Heart, con la que cada año organiza una gran gala que se dedica a recaudar fondos para apoyar a familias desfavorecidas en Rusia y que ha logrado más de 50 millones de euros.

Vodianova ya ha estado casada en otra ocasión. Entre 2002 y 2010 estuvo con el vizconde británico Justin Portman, de 50 años. Con él tuvo a sus tres primeros hijos, Lucas (que acaba de cumplir 18 años), Neva y Viktor. Los dos pequeños, Maxim y Roman, de cinco y tres años, son fruto de esta unión con Arnault. “Mis hijos son muy conscientes de la necesidad de ayudar a los demás, entienden que lo que estoy haciendo es importante y lo aprecian. Los he llevado de viaje a Rusia y han estado en orfanatos y en lugares difíciles de ver”, decía a este diario hace tres años.

Hidetoshi Nakata, director general de Berluti, Antoine Arnault, Christian Louboutin, Natalia Vodianova, Bernard Arnault y Helene Arnault, en un desfile en 2016.


Hidetoshi Nakata, director general de Berluti, Antoine Arnault, Christian Louboutin, Natalia Vodianova, Bernard Arnault y Helene Arnault, en un desfile en 2016. CORDON PRESS

Por su parte, Arnault es un hombre afortunado desde la cuna. Pertenece a una de las familias más ricas y mejor posicionadas del planeta. Su padre es Bernard Arnault, presidente del grupo LVMH, uno de los mayores conglomerados del lujo mundial que tiene en su cartera a marcas de moda como Dior, Louis Vuitton, Givenchy, Loewe, Berluti, Kenzo, Guerlain, Fendi, Donna Karan, Sephora, Marc Jacobs, Celine; de licores como Moët&Chandon, Dom Perignon, Veuve Clicquot o Belvedere; de belleza como Benefit, Acqua di Parma o Sephora; y de joyas y relojes como Bvlgari, Chaumet, Hublot, Tag Heuer y, desde hace pocas semanas, la estadounidense Tiffany & Co., su última gran adquisión, que ha comprado por casi 15.000 millones de euros.

El todopoderoso Bernard Arnault, de 70 años, tiene cinco hijos, Antoine y Delphine, nacidos de su primer matrimonio y los que más poder acaparan ahora mismo en el conglomerado; y Alexandre, Frédéric y Jean, hijos de su segunda unión con la pianista canadiense Hélène Mercier y que también trabajan (o hacen prácticas, en el caso del menor) en diversas firmas de la casa. Delphine, de 44 años, es vicepresidenta de Louis Vuitton y responsable del premio LVMH para modistos ascendentes, y compite con su hermano menor por la carrera sucesoria de la empresa.

Antoine empezó a trabajar en el grupo familiar en el año 2005. En un primer momento parecía querer huir del apellido y encontrar su camino por sí solo. Con 23 años creó una empresa de registros y protección de dominios por Internet. Pero pronto dio el salto a LVMH y a una de sus empresas principales —y que le da nombre—, Louis Vuitton. Allí arrancó en el departamento de publicidad, y en 2007 ya era su director de comunicación. Después, Antoine ha sido director general de la firma de marroquinería Berluti y desde hace año y medio es director de comunicación de todo el conglomerado. La sucesión, por el momento, no se plantea. “Cuando llegue el momento, sabré elegir al más preparado de todos ellos”, dijo una vez el patriarca. Por ahora, la familia permanece unida y posa sonriente ante los medios en los eventos del grupo. O en los familiares, como la próxima y gran boda que les espera en este 2020.

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